C/ Barrameda, 86

Claves para entender y conversar sobre sexualidad con nuestros hijos/as

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La sexualidad forma parte del ser humano desde su nacimiento, ya que no hace referencia únicamente a una cuestión física o biológica, como puede ser el desarrollo de los órganos sexuales, que hacen una distinción entre hombres y mujeres, sino que también abarca los cambios psicológicos (cognitivos y afectivos) a la par que sociales que dentro de ella se producen.

¿Por qué temen los padres y madres hablar de sexualidad con sus hijas/os? El primer factor es por vergüenza, ya que erróneamente aunamos sexualidad con tener relaciones sexuales, perdiendo de vista todas las dimensiones afectivas y cognitivas que conlleva la sexualidad.

El segundo factor, que crea esa gran tensión, es pensar en tener una “conversación” sobre sexualidad con sus hijos/as, con el consiguiente miedo a no saber qué palabras utilizar, cómo iniciar la conversación, cuál será la reacción de los progenitores, etc.

La educación sexual de los/as menores tiene la finalidad impartir una información progresiva y adecuada de lo que es la sexualidad humana, tanto en lo biológico como en lo afectivo-social .

Es clave enseñarles que la sexualidad conlleva una comunicación equilibrada con el otro sexo, dentro de un contexto de afectividad y responsabilidad. Es necesario hacer hincapié en estos puntos porque por ejemplo, durante la adolescencia también se suceden cambios cognitivos y afectivos profundos. Es una etapa de los “complejos” e inseguridades, los miedos, producto, entre otros, de que el cuerpo sea deseable o no deseable. Es el momento de los primeros enamoramientos, del descubrimiento de la ternura, del placer sexual, y en todo ello juega un papel imprescindible el desarrollo de la autoestima. Los/as adolescentes que tienen un buen concepto de sí mismos/as van probablemente, a poder tomar decisiones más positivas y responsables sobre la escuela, los amigos, el sexo, las relaciones, las drogas y todo aquello que les rodea  y es clave es un desarrollo madurativo.  La ayuda verdadera por parte de los padres y madres es hacerle apreciar sus habilidades, valores y excelencias verdaderas, sin necesidad de falsos halagos o comparaciones con otros iguales.

La verdadera e integral educación sexual es la que se realiza en los hogares y consiste en tres ejes fundamentales:

1) El ejemplo que los progenitores proporcionan.

2) La información que deben darles, verdadera, progresiva y prudencial.

3) La formación de los valores y educándolos para el amor.

A los adolescentes se les enseñan valores sexuales en parte por palabras pero aún más importante dando el buen ejemplo. Otras influencias, como son el grupo de iguales (amistades) o los medios de comunicación, también fomentan valores (positivos o negativos) por sus mensajes sobre la sexualidad. Según van hacia la independencia, los adolescentes necesitan poner en cuestionamiento y a prueba los valores que les han sido transmitidos, para luego escoger libremente  su sistema de valorespersonales.

Con respecto a la información que debemos darles, lo primero que tenemos que tener en cuenta es que no se puede aparecer de repente, ponerse a hablar con ellos/as sobre sexo y esperar escuchen, porque pensarán: “Ah, ahora quieres hablar, pues ahora no quiero saber nada”.  Hay que favorecer una comunicación y una escucha constante con los/as adolescentes sobre sus amistades, inquietudes, lo que les agrada, lo que les disgusta, sus anhelos, sus metas, en resumidas cuentas, teniendo presencia en sus vidas, y de esta forma tenemos gran parte de la batalla ganada.

Entre los 9 y los 12 años, están preparados a nivel cognitivo y psicológico para afrontar mayor información y de manera realista lo que les proponemos, ya que no podemos esperar a que tengan su primera relación para hablar sobre sexualidad con ellos/as, ni a cubrir toda la información en una sola conversación, es adecuado que se produzca intercambio de información y conocer que dudas y afirmaciones pasan por sus metes entorno a este tema.

Siempre tenemos que aprovechar los “momentos didácticos” como puede ser, un embarazo en la familia, contar anécdotas de personas conocidas y hacer una reflexión de sus errores, las consecuencias de las malas decisiones (embarazos no deseados, aborto, etc.), esto es mejor que sermonear. Ver los programas de televisión con los adolescentes,preguntarles que piensan; de las escenas y la conducta que ven, hacerles saber lo que piensan al respecto. Ser muy explícitos con la información que damos, así no hay lugar a dudas ni a errores en la transmisión devalores y actitudes.

Ayudar a su hijo/a a que sea asertivo y aprenda a decir NO cuando no le conviene. Explicarle las presiones tanto hormonales como las sociales que experimentarán y que deben actuar de acuerdo con sus valores y sentimientos. Su cuerpo les pertenece y nadie debe decidir por ellos.

María de los Ángeles Calero Serrano

Referencias:

González, J. C. (2009). Conocimientos, actitudes y prácticas sobre la sexualidad en una población adolescente escolar. Revista de Salud Pública,11(1), 14-26.

López, F. (2005). EDUCACIÓN SEXUAL DE LOS HIJOS/AS. Madrid: Pirámide.

Toledo, V., Luengo, X., Molina, R., Murray, N., Molina, T., & Villegas, R. (2000). Impacto del programa de educación sexual: Adolescencia Tiempo de Decisiones. Revista de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología Infantil y de la Adolescencia7(3), 73-86.

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