C/ Barrameda, 86

Carta de la Ansiedad, enfoque ACT.

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Hace poco tiempo descubrí a través de compañeras de profesión esta Carta de la Ansiedad y es verdad que cuando se la facilitas a personas que se ven atrapadas por la ansiedad y que dependen de la medicación para manejarse con los síntomas físicos o que solo te verbalizan que quieren que la ansiedad desaparezca de sus vidas, la carta puede resultar muy reveladora.

A continuación os facilito la carta y tras ella continúamos hablando de la ansiedad:

¡Hola!

Soy la ansiedad, no te asustes… vengo en son de paz, por cierto, ¿por qué te asustas tanto ante mi presencia?

Sé que te sientes horrible cada vez que aparezco, que te desesperas y quisieras mandarme a lejos, sé que si pudieras… me matarías, sobre todo porque crees que soy yo la que te quiere matar o hacerte daño, pero créeme, si no te he matado, no lo voy a hacer.

No estoy aquí para hacerte daño, mucho menos para volverte loco, creo que ya te lo he demostrado cada vez que llego a tu cuerpo, hago un relajo y te asusto, pero al final del día… no te he matado, no te has vuelto loco.

Si pudiera, lo haría, pero esa no es mi idea.

La verdad es que aparezco y te hago sentir todo eso porque no había logrado encontrar otra manera de hacerme escuchar por ti, estabas tan ocupado tratando de ser exitoso, productivo y de demostrarle a los demás que eres digno de ser amado… que no escuchabas mis pequeñas señales.

¿Recuerdas esa vez que te dio un dolor de cabeza? ¿O cuando tuviste insomnio por más de 2 horas? ¿O qué tal esa vez que sin razón aparente te pusiste a llorar?

Bueno, pues todas esas veces era yo tratando de que me escucharas, pero no lo hiciste, seguiste con tu ritmo de vida, seguiste con tu misma manera de pensar… Entonces intenté algo más fuerte, hice que te temblara el ojo, que se te taparan los oídos y que te sudaran las manos… pero tampoco me quisiste escuchar.

Aunque ahora bien entre nosotros, los dos sabemos que sentías mi presencia, es por eso que cuando te quedabas tranquilo… o era momento de estar sólo contigo mismo, en soledad… te empezabas a poner nervioso, como si algo te impidiera quedarte quieto.

Te desesperabas, porque no “entendías” con tu mente racional lo que estaba pasando, y claro, con tu mente racional no me ibas a entender.

Así es que por eso me he rendido y decidí escribirte.

Y te felicito si estás leyendo lo que te digo, porque significa que ya tienes el valor de escucharme, y créeme, nadie mejor que yo sabe de tu gran habilidad para evitarme y salir corriendo, huyendo de mí como huirías del monstruo en el bosque oscuro.

Como esas veces que me evitas y te distraes embobándote horas con la televisión, viviendo las vidas de otras personas que ni conoces para no enfrentar que la tuya no te gusta.

O qué tal, de esas veces que con un par de copas lograbas adormecer tus nervios e inquietud; y ni qué decir de esas otras substancias que más allá de adormecerte, te fugan de esta realidad que no quieres enfrentar.

Pero bueno, espero que ahora estés listo y lista para enfrentar tu realidad y escucharme por fin.  Espero que estés listo y lista para enfrentar la verdad de tu vida y de ti mismo tal y como es, sin máscaras, sin atajos… sin pretensiones.  Así es que aquí te van las cosas como son.

Lo único que llevo tratándote de decir todo este tiempo, es que… ya es tiempo de evolucionar, necesitas hacerlo, no hay de otra.

Necesitas crear cambios muy profundos dentro de ti, pues por alguna razón, en realidad no estás disfrutando de tu vida y no te sientes pleno.  Por eso yo estoy aquí, para ayudarte a recuperar esa plenitud que vive dentro de ti, y para lograrlo, tendrás que deshacerte de lo que te impide contactarla.

Estoy aquí para ayudarte a ver precisamente qué te impide contactar con tu sentido de vida, con tu pasión por vivir, con tu alegría y con tu verdadero ser que es tu esencia.  Cada vez que yo aparezca en tu vida, será porque por ti mismo no te has dado cuenta que no estás siendo pleno y feliz, así es que si vuelvo a aparecer, no te asustes… mejor agradéceme que llegué y escúchame.

Y si realmente me escuchas, no tardarás en hacer los cambios que necesitas hacer en tu vida, los harás de inmediato, claro, eso si realmente quieres sentirte bien de nuevo, todo depende de lo que tú quieras.  Y se que sí quieres, pero a la vez sé que quieres seguir en tu confort y en tu comodidad por vivir con lo “conocido”, aunque eso conocido te haga daño.

Prefieres seguir buscando la aprobación y aceptación de los demás, haciendo hasta lo imposible por llamar su atención; buscando seguridad en otras personas menos en ti; prefieres que los demás sean responsables de tu persona que tú mismo, y claro, te entiendo, todos quisiéramos regresar a la panza de nuestra mamá y despreocuparnos de todo.

Pero… necesitas asumir que eres responsable de ti y que solamente tú me podrás escuchar, y cuando me escuches y yo vea que ya me hiciste caso, créeme que me iré.  Solamente tú puedes hacer que me vaya.

Y eso es algo muy importante que te quiero decir, en verdad me iré en cuanto vea que estás haciendo esos cambios en tu vida, cuando vea que estás en camino a tu evolución y que estás dispuesto a crecer y recuperarte a ti mismo.  Mientras no lo hagas… aquí seguiré.

En conclusión, si hoy estoy aquí, es porque me necesitas.

Necesitas de mi para modificar tu manera de interpretar tu realidad, la cual déjame decirte que está un poco distorsionada.  Necesitas deshacerte de creencias que no te ayudan y que nada más te limitan; necesitas perdonar todo ese enojo que guardas a tus seres queridos y recuperar tu libertad interior.

Y sobre todo, necesitas de mí para hacer lo que te gusta de la vida, para ser tú mismo, y perder el miedo al rechazo o abandono de los demás.

Necesitas de mí para ponerle límites a las personas que te lastiman; para que te agarres de valor y aprendas a decir que “no”; para que dejes de mendigar amor con quien no te merece; para que dejes de depender de la existencia de tu pareja para ser feliz; para que de una vez por todas… ¡cuides tu cuerpo!

¿De qué otra manera le habrías puesto atención a tu cuerpo? Digo, probablemente de muchas maneras, pero ésta está funcionando.  Necesitas darle el alimento que necesita, dejar de criticar tu físico y agradecerle por lo que te da; haz que sude y que se mueva, ten tus hormonas al día y duerme las horas que necesitas.

¿Por qué te explotas? ¿Por qué te exiges tanto? No entiendo porque lo haces… si lo tienes todo, lo eres todo, tienes toda la capacidad que necesitas para crear tu propia realidad, pero te tratas como tu propio esclavo, eres demasiado severo contigo mismo… y estoy aquí para pedirte que simplemente dejes de hacerlo.

Así es que ya sabes… si realmente quieres que me vaya, toma el timón de ti mismo, pregúntate qué has hecho que te ha sacado de tu equilibrio interior. Pregúntate realmente cómo quieres vivir y lucha por esa vida, es tu vida, y solamente tú puedes decidir sobre ella… si a los demás no les parece, es porque los estás retando y tarde o temprano te seguirán, y si no… tendrán otra oportunidad.

El único control que puedes tomar es el de ti mismo, pero para recuperarlo, tendrás que aceptar que lo has perdido, y que dejes que yo me exprese, que salga a decirte con todos esos síntomas tan horribles que me inventé para decirte algo muy claro, pero si me reprimes y te distraes cada vez que llego… no podré hablarte y vendré más fuerte.

Así es que la próxima vez que me sientas llegar, haz un alto, cierra los ojos… déjate sentir todo lo que te estoy diciendo, apaga tu mente racional por un momento, déjate llevar… y entiéndeme.  Después, empieza el cambio en tu vida con acciones claras y específicas, y en menos de que te des cuenta, me iré.

Espero no tener que llegar muchas veces más en tu vida, pero si lo hago… recuerda que no quiero lastimarte, quiero ayudarte a que recuperes tu propio camino de evolución, el camino que si lo tomas, te hará mucho muy feliz.

Y ya para terminar, ojalá que puedas verme como lo que soy: tú esencia.

Soy tú mismo gritándote con desesperación que me escuches por favor. Así es que hola, yo soy tú, hablándote desde el fondo de tu corazón, desesperado tocándolo para que me pongas atención, lo que sientes no es taquicardia, soy yo, tu esencia, que quiere salir de ahí. 

Con cariño, tu esencia disfrazada de ansiedad.

Como habéis podido leer la ansiedad realmente es un conjunto de síntomas físicos como la taquicardia, temblores, dolor de pecho, nudo en la garganta, nauseas, vómitos, sensación de perdida de control, etc. Cada persona la expresa físicamente de una manera diferente.

La ansiedad esta condicionada por nuestros pensamientos, y cómo bien se enfoca dentro de las perspectiva ACT, dichos pensamientos la persona los llega a vivir como reales y eso causa una serie de síntomas que en este caso se traducen en Ansiedad, pero los pensamientos son solo pensamientos y cómo aparece en la parte final de la película “Un monstruo viene a verme”, una cosa es lo que piensas y otra es lo que haces.

Esto es lo que la carta trata de hacernos ver,  que las personas tenemos síntomas físicos que es una llamada de atención de nuestro cuerpo cuando nosotros mismos nos vemos involucrados con nuestra conducta en algo que va en contra de nuestros valores personales y es entonces cuando la ansiedad se revela, y se empieza a pronunciar físicamente. En ocasiones se recurre a la medicación o a unas copas, fumar un porro, etc. como medio de adormecer esos síntomas pero claro no desaparecen, y no van a desaparecer hasta que no nos ocupemos clara y explícitamente de aquellos problemas y preocupaciones que están presentes actualmente en nuestra vida.

Se tiende, a lo que desde la teoría de la Terapia de Aceptación y Compromiso se conoce como Evitación Experiencial, que nos es ni nada más ni nada menos que huir y no enfrentarnos a nuestro propio presente. Por ejemplo, imaginar que soy una persona que en mi trabajo digo que “SI” a todo aquello que me derivan incluso cuando no es de mi competencia, pero acepto por no saber como decir un “NO”, después llego a casa y me pongo a pensar “soy estúpida por no haberle dicho a mi compañera que ese trabajo no era mio” “siempre hago el trabajo que nadie quiere” “se me acumula el trabajo y encima no es mi labor” , etc.

Esta situación empieza a despertar mi ansiedad porque no me estoy respetando a mi misma en mi faceta laboral, y si esta situación día a día la paso por alto y no digo nada en mi trabajo mi ansiedad no desaparece solo aumentara y aparece para decirte “HAZ UN CAMBIO Y EMPIEZA A DECIR  QUE NO”.   Tu ansiedad eres tú mismo, tu propia conciencia de tus valores que te esta diciendo, haz caso a tu esencia y respétate.

No te quedes paralizado ante los síntomas de ansiedad, debes de pararte y  escucharlos cuando suceden porque están tratando de decirte algo, después de analizar por qué suceden y analizar los pensamientos de aquello que te preocupa empieza a ser coherente y poner acciones claras y especificas para que haya coherencia entre lo que te preocupa y que tus acciones vayan encaminadas a darle  una solución, veras como de esta manera la ansiedad empieza a disminuir.

 

Muchas gracias por visitar este Blog de Psicología.  ¿Te ha gustado el artículo? No olvides darle “Me gusta” y compartirlo con tus amigos/as.

Sí tienes alguna sugerencia, comentario o duda, no dejes de escribirme a mi correo electrónico angelescalero@cop.es o rellenar el formulario que aparece a continuación y con gusto responderé.

María de los Ángeles Calero Serrano

Psicóloga Sanitaria, Perito Forense y Formadora Profesional

 

 

2 comments on “Carta de la Ansiedad, enfoque ACT.

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