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Ansiedad social en adolescentes

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La ansiedad social  o la conocida anteriormente como fobia social es un trastorno de ansiedad que con frecuencia tiene su inicio en la adolescencia, entre los 14 y 16 años, pero había casos de inicio temprano alrededor de los 8 y 10 años, siendo lo más infrecuente. La adolescencia es un momento crítico en la formación de la personalidad y por debemos estar alerta ante los síntomas que acontecen para su correcta intervención.

¿Qué es la ansiedad social?

La ansiedad social consiste en un temor desproporcionado e irracional ante determinadas situaciones sociales, en las que la persona se siente observada o juzgada, críticamente por los demás. La persona tiene temor a actuar de un modo humillante o embarazoso, o que los demás perciban su ansiedad. La persona está convencida de que actuará de manera ridícula, embarazosa o humillante y que los demás se darán cuanta y la descalificarán o rechazarán.

La ansiedad social puede ser específica; cuando estos miedos aparecen centrados en una gama mínima de situaciones sociales. La evitación de las situaciones sociales temidas, la ansiedad anticipatoria que se produce antes de enfrentarse a la situación, y el malestar, son característicos de este trastorno y lo cronifican. También puede ser una ansiedad social generalizada donde los/as adolescentes pueden incluso tener temor a situaciones cotidianas como comer o beber en público, tomar un tren, pasar por una calle concurrida, entrar en una tiendas, etc. En estos casos el temor es el mismo: ser evaluado/a negativamente por los demás.

 

Señales que nos pueden alertar de que el adolescente tiene un trastorno de fobia social

Es muy importante que los padres no confundan ansiedad social con timidez. Un adolescente tímido puede sentir cierto malestar en determinadas situaciones sociales y sentirse incómodo, pero esto no tiene porqué interferir en su vida cotidiana, ni afectar a su calidad de vida. Por el contrario, un adolescente con fobia social puede sentirse muy incapacitado a la hora de llevar una vida normal. A modo de ejemplo, una persona tímida que tenga que exponer un trabajo en clase, lo podrá pasar muy mal pero lo hará. El fóbico social, intentará por todos los medios evitar esa situación y si se viese obligado a hacerlo, estaría más preocupado por intentar controlar sus síntomas de ansiedad, que por el trabajo en sí.

Determinados signos en el adolescente nos pueden alertar de que nos encontramos ante un trastorno de este tipo:

  • El rechazo a interactuar con sus iguales.
  • Síntomas físicos de ansiedad como palpitaciones, enrojecimiento, sudoración, temblor, dolor de cabeza y estómago al tener que exponerse a una situación social, lo que puede conllevar ataques de pánico ocasionales y llanto.
  • Que busque excusas para evitar ir a clase o actividades extraescolares con sus iguales.
  • Que evite ir a reuniones, fiestas, cumpleaños y que prefiera quedarse en casa.
  • Que prefiera las actividades solitarias como la lectura, utilización del ordenador, televisión etc. antes que estar con amistades.
  • Conductas de evitación como: intentar no contestar en clase, evitar hacer gestiones o preguntar dudas en un comercio etc.
  • Miedo a hablar con figuras de autoridad, como puede ser un profesor.
  • Rehusar participar en juegos de equipo o intentar estar siempre en un segundo plano.

También es muy frecuente que verbalicen pensamientos auto-críticos del tipo: “voy a hacer el ridículo”, “van a pensar que soy tonto o raro”, “me voy a quedar en blanco y no voy a saber que decir”, “todos se van a dar cuenta de que estoy nervioso” etc.

Siendo más frecuente en mujeres. Se relaciona con trastornos emocionales como la depresión, ansiedad, y otros trastornos como el abuso de sustancias tóxicas.  Pueden existir problemas de autoestima en el origen del trastorno.

La génesis del problema radica en la interacción entre variables ambientales (contexto sociales negativos), variables organísmicas y factores de precipitación que llevan a la persona a asociar determinadas situaciones sociales como peligrosas y por lo tanto a estar alerta ante ellas y dar conductas de escapa y evitación.

Tratamiento

Exposición a las situaciones temidas, el entrenamiento en habilidades sociales, meditación o mindfulness y reestructuración cognitiva.

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María de los Ángeles Calero Serrano

Psicóloga Sanitaria, Perito Forense y Formadora Profesional

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